He tenido un par de dias para pensar la razon por la que no festejo la navidad, y el motivo se mostro ante mis ojos, tan simple y desnudo que me parece imposible que no lo haya podido ver.

La razon es que deje de vivir con mi familia desde hace ya seis años, y todo ese tiempo mi navidad se redujo a visitas ocasionales, los regalos y uno que otro brindis, ninguna celebracion real, lo cierto es que falto a casi todo lo que me invitan.

Mis amigos...pues son bastante divertidos pero como casi todos se suman al maraton "Guadalupe-Reyes" (Si necesitan informacion, pregunten) y no estan en precisas condiciones para celebrar coherentemente la navidad.

Por esas sencillas razones (Y porque no soy de los que compran regalos, ni hacen regalos y en general no festejan nada de eso) no festejo la navidad.

O festejaba, mejor dicho.

Aprovecho este corto post para acalarar una duda que esta en mente de algunos de mis amigos (Y en especial por un comentario de Athenea que me asusto bastante)

Mi demonio, la razon por la que me cuestiono porque no festejo la navidad y la razon por la que escribo esta aclaracion.

Ustedes saben que hablo de el a menudo, no lo puedo evitar, vivimos juntos y realmente ha inyectado un poco de vitalidad a mi rutinaria vida, el, con su extraño sentido del humor y su afan por seducirme se han transformado en algo tan cotidiano que ya incluso lo estoy aceptando.

Les dire que mi demonio es mi primo, que llego a mi casa, buscando asilo hace poco.

Me gustaria entrar en detalles, pero para respetarlo simplemente dire que sus padres decidieron hecharlo de casa, busco a alguien que le diera apoyo y ese alguien termine siendo yo.

No me arrepiento, al contrario, el chico me ha hecho reir bastante desde su llegada y me ha facilitado la vida de una manera inimaginable (Aunque a veces me meta en problemas)

Ahora, antes de terminar con este pequeño post sin mucho sentido, aviso que apartir de mañana y probablemente hasta el viernes hare otra de mis rutinarias desapariciones, me guardo las razones esta vez.

¡CARPE DIEM!